No hay peor suicida que aquel que necesita adrenalina para vivir. El que disfruta mirando a la cara a la muerte, quien encuentra la felicidad saltando al vacío.
No hay pero suicida que aquel que arriesga todo a una carta. El que se la juega a todo o nada, quien a pesar de todo disfruta la derrota.
No hay peor suicida que yo, capaz de perderlo todo, y aun así feliz.